TODOS DEBERÍAMOS SER FEMINISTAS

Lunes, 08/03/2021

 

Pienso que ojalá no fuese necesario ya manifestarse este día. Pero lo es. Aún necesitamos tomarnos la molestia de darle voz. Me gustaría que se llamase el Día del Feminismo, para que los hombres también lo sintiesen como suyo. Porque este es un problema del género humano, como el racismo o la inmigración. No es un problema de las mujeres. TODOS DEBERÍAMOS SER FEMINISTAS. No lo encontré anoche entre mis libros pero aprovecho para compartir la portada de la edición reeditada para 2021. Chimamanda Ngozi Adichie es nigeriana. Sabe bien de lo que habla, pero el texto está dedicado a todas las sociedades, y sobre todo a las más avanzadas que son las que más pueden acceder a leerlo y tratar de cambiar el futuro, al igual que el otro ( que sí encontré) CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO. Dos libritos joya. En Nigeria, 1 de cada 4 mujeres sufren mutilación genial, llevada a cabo por un “circuncidador tradicional “ y sólo un 10 por ciento a manos de una enfermera, 1 de cada 3 mujeres sufre violencia física, la mayoría a manos de su marido. Vale, esto es África. Pero en España también tenemos lo nuestro, no hace falta que lo nombre aquí porque es noticia cada dos por tres.Y no sólo es la violencia de género, sino tantas situaciones de desigualdad y abusos de poder. 

 El otro día vi “The Assistant”, maravillosa película escrita y dirigida por una mujer ( lo remarco porque sólo el 15 por ciento de las películas que se ruedan son creadas por mujeres) que con una sobriedad exquisita donde el morbo del asunto, los abusos del productor Harvey Weinstein, no se muestra nunca en imágenes ni la protagonista se cambia de ropa (transcurre en un sólo día), cuenta como la autorepresión a la que ella se somete para conservar su puesto de trabajo, la lleva a elegir entre ir hasta el fondo del asunto y contar la verdad o callarse y dejarlo estar. Y seguir seguir aguantando las vejaciones verbales que tiene que aguantar por el simple hecho de ser mujer. Muchas de nosotras tenemos alguna historia de abuso, físico y/o verbal. El hecho de que no lo contemos tiene más que ver con el deseo de cuidar nuestro nombre, de seguir con nuestras vidas y no pasar a ser llamadas víctimas, en el mejor de los casos, o locas trastornadas en el peor. Pero no olvidamos, no debemos hacerlo, por nuestros hijos y nietos. A ellos sí es necesario que les contemos nuestra historia.

 Quiero soñar con una alianza entre mujeres y hombres para luchar juntos por una sociedad más justa, más sabia, más humana, más feliz. A todos los que me animaron algún día a ser libre, gracias. Sigo en ello.

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