Recogida de basura a domicilio

Jueves, 18/10/2012

Recogida de basura a domicilio

 Me quedé toda la tarde tumbada,escuchando las gotas repiquetear sobre mi tejado. No hablé con nadie, no puse lavadoras, no hice el menor esfuerzo por leer, por tocar, por ducharme, por escribir alguna canción cargada de rabia…Respiré. Y volví a respirar, con la mirada fija en la pared blanca de gotelé de esta casa, otra vez, mi casa precipitada.

 Fue cuando por fin me levanté a poner un disco, un disco de esa mujer que a ti no te gustaba, cuando lo sentí. Sentí como un mar de posibilidades se abría dentro de mí…y me sentí bien. Y me di cuenta del tiempo que llevaba sin sentirme bien. Un mar de posibilidades para mí, para mí sola, lejos de ti, de tu triste vida, de tu amor pequeño y cobarde, de tus palabras bonitas leídas en la pantalla de mi teléfono a media noche, de todas esas noches de ausencias frías, reprimidas, del segmento ambiguo, torturado de tu alma, de tu arranque, cada día, después del placer o del hastío, y del futuro prometido, de tu arranque feroz y decidido hacia tu otro mundo, burgués y ordenado...prohibido.

 Un mar de posibilidades para mi vida... Respiro. Y vuelvo a respirar. He contratado a una empresa de recogida de basura a domicilio para asegurarme de que se llevan tus promesas en bolsas bien atadas, perfumadas, bolsas que atenúen el terrible olor que desprenden esas palabras que el tiempo y la ausencia de hechos, y la consumación de otros hechos perplejos, transformaron en mentiras. Huele tan mal la mentira... Me marea. Es la única sutileza que me regalará la justicia: que tus palabras permanezcan en su hedor. Lejos, en algún lugar muy lejos de aquí. Muy lejos de mí.

 

 Marta Tchai

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