Cuatro Caminos

Sábado, 04/02/2012

Llego al estudio puntual. 3 minutos pasan de las diez. La telefonía de ahora no deja margen al error. Estoy contenta, voy contando mejor el tiempo, ganándole terreno al caos. Una ola de  frío gélido recorre Europa y no nos hemos librado aquí en Madrid; me lloran los ojos, se defienden como pueden.Pienso que llorar de verdad es también su manera de combatir el frío de adentro, de ese que va a su aire, fuera de estación, y va nublando tu mirada. Lo que más me gusta de estos días, es el placer que sientes al entrar en casa, cómo tus músculos se van relajando, cómo vas liberándote de capas, recuperando tu movilidad ...Abro la doble puerta del estudio, grande, pesada,  y siento eso, calor. Audiomatic Home, lo bautizaré más tarde. Me gusta, parece un búnker contra ataques sorpresa,o el camarote interior de un trasatlántico, o sí, el caparazón de una tortuga, con sus partes blandas a salvo.

-Es una broma, ¿no? –- suelto nada más ver a Jose María y a Pablo, que ya andan probando guitarras.
-¿El qué?- – me miran extrañados.
-¡Este frío!-  digo con un volumen de voz bastante más alto del que suelo tener a esta hora de la mañana. Y luego pienso que no sólo es el frío, también lo es el hecho de estar aquí. Por fin. No, Marta, no es una broma. 
Creo que las canciones tienen su momento para ser grabadas. Y si tienen que esperar, al menos las mías, se ponen muy pesadas. No soy madre pero me puedo imaginar cómo debe ser sostener una barriga en el noveno mes de embarazo. No tienes más remedio que parir a tu hijo, aunque estés cagada de miedo. No hay más tiempo, no puedes pedir próloga para ganar el partido, la vida manda.

 Llegan David y Carlos. Yo ando decidiendo en mi cabeza con qué canción comenzar. Me parece importante, por ser la primera."Cuatro Caminos” 
La escribí justo hace un año…una noche de enero, es una canción de invierno, de este invierno de Madrid. Me acuerdo ahora de lo que lloré al escribirla; casi todas las canciones que llegan para quedarse me cobran bastante en lágrimas. Me parece justo.

 David me dice que le parece bien. No pregunto por qué. No hace falta. Nos entendemos. Me entiendo con los cuatro sin necesidad de hablar mucho. Aunque luego todos, menos Carlos, hablemos por los codos sobre cualquier cosa. 

Los Cuatro Caminos caminan bastante bien desde el principio,sólo tardamos un poco en encontrar ese juego con la velocidad de la canción. Y que es parte de la gracia. Qué gusto, sin claqueta,poder mirarnos, sentir el pulso del tiempo…sin miedo, esperándolo, excitándolo...tan imperfecto, tan perfecto. Ese momento.

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