Ceremonia virginal

Jueves, 12/11/2015

 Ceremonia la escribí un día de noviembre de 2014, una mañana de esas que se escapan de las manos. Había visto un documental de Cortázar unos días antes en donde hablaba de la “ceremonia de interior”, de esa necesidad de recogerse entre las paredes de tu casa, de esos días en los que es bueno darle prioridad a esto. Me quedé con la idea… como una forma de ritual donde encontrarse. Y así nació la canción.

Luego en Navidad se la enseñé a mi sobrina María, que es muy artista y tan bondadosa que juego sobre seguro porque incluso a las canciones que no le gustan les regala una sonrisa. Se la toqué y le pregunté, ¿cómo la ves? ¿Canto o hablo las estrofas? ¿cómo te gusta más? Habladas, me contestó, sin dudarlo un segundo. Pero luego canta el estribillo. Bien. Le hice caso. Para que siga sonriendo así.

 A la vuelta se la toqué a Jota y a Carlos Mirat, y ellos le dieron el rollo electrónico que buscábamos en un principio para el disco,  estaba obsesionada con explorar por ahí, pero luego….bueno, luego las canciones se pusieron a mandar por sí mismas,  y tuvimos que hacerles caso. Sólo sobrevive Ceremonia a ese acercamiento a la electrónica. El último en llegar fue Edu Baos que le dio el toque con el sinte.

 Y por último, a finales de febrero bajamos al Puerto de santa María a casa de Paco Loco …y qué decir, pues que nadie como él para sacarle brillo a esta canción, a pesar de que se salía completamente de la línea del disco. No importaba. Nos gustaba y punto.

Ceremonia

Y la soledad más sola que nunca,

hacía esfuerzos por mirar alrededor…
pero no podía ver, tan mezclada y perdida en los otros…
Una ceremonia de interior donde recuperar
la pureza, la virginidad, la visión.
Todo está tan desordenado que no sé por dónde empezar.
Un asistente personal es lo que necesito para mi resaca emocional.
Echo de menos el mar, aunque nunca lo tuve.
A los ojos les cuesta fijar el ángulo justo al mirar atrás.
Y es que…no te veo, no te veo, no te veo, qué frágil espacio entre tu cuerpo y mi cuerpo.
Y es que no te veo, no te veo, no te veo, no te veo, no te veo yo.
Subo despacio la persiana, pero no hay nada detrás, el silencio nunca es silencio, es mi quimera, mi pasión oculta por el final.
Ojalá fuese pereza, placer, o liviandad, me miran todas las cosas, no sé a cuál mirar, ceremonia virginal.
Y es que…no te veo, no te veo, no te veo, qué frágil espacio entre tu cuerpo y mi cuerpo.
Y es que no te veo, no te veo, no te veo, no te veo, no te veo yo.

https://www.youtube.com/watch?v=3kZr3ceIifM&feature=youtu.be

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